032. FIESTAS (2)

OTRAS FIESTAS

Aparte de San Cayetano, se celebraban otras fiestas: la Virgen de los Desamparados, la Virgen de los Dolores y San José. Todavía se celebra la fiesta de la Virgen de los Dolores, aunque ahora se celebra el sábado, al día siguiente del ”Viernes de Dolores” 

VIRGEN DE LOS DESAMPARADOS

Este día se hacía procesión. Había festeras, que solían ser solteras. Se celebraba el segundo domingo de mayo, y se solía hacer una comida importante, una de las pocas en las que se solía comer carne. Se celebró hasta 1993.

VIRGEN DE LOS DOLORES

El día de la Virgen de los Dolores se cantan los Dolores de la Virgen.

Actualmente se sigue celebrando esta fiesta, pero se hace al día siguiente, sábado. Hay misa, procesión y festeras, y suelen acudir los músicos de Castell de Castells. Este día, las festeras pagan una pequeño aperitivo al que acude todo el pueblo.

El viernes de la Virgen de los Dolores se hacía gran fiesta. Había festeras, que solían ser tres mujeres casadas. La comida de ese día siempre era difícil, pues era día de mucha fiesta, pero era viernes de cuaresma con obligación de ayuno y, además, era complicado encontrar pescado.

Antiguamente, al acabar la misa del día de la Virgen de los Dolores, salían unos cuantos hombres con cántaros e iban por las casas a recoger aceite, para dárselo después al sacerdote.

Para la Virgen de los Dolores, se cantaban los Dolores de la Virgen. (Estos también se cantaban durante el septenario). También se les denominaba «los Gozos» de la Virgen de los Dolores´

La primera versión que muestro es la que más se cantaba y la música es la que adjudican a los «Gozos de San Cayetano» en el libro de Salvador Seguí.

Antes de cantar los Dolores, se cantaba una introducción:
“Ave de penas María,
consuelo de pecadores,
por vuestros siete dolores,
amparadnos Madre Pía (Madre mía)”
——
“Entre tantos, siete fueron
los Dolores principales,
que con angustias mortales
a tu corazón hirieron
todos juntos se sintieron
en sólo un ave María
por vuestros siete Dolores
amparadnos Madre mía”

y luego se cantaban los Dolores:

«Simeón profetiza a María (bis)
la muerte de Cristo (bis)
nuestro redentor (bis)
Desolada y muy sola se queda (bis)
y en llanto desecha (bis)
de tanto dolor (bis)
Al desierto se marcha ligera (bis)
con su amado esposo (bis)

la madre de Dios (bis)
por guardar a Jesús de un Herodes (bis)
que intenta matarle (bis)
con rabia feroz (bis)
A Jesús la Santísima Madre (bis)
tres días perdido (bis)
lo tuvo, oh dolor (bis)
intranquila y llorosa lo busca (bis)
y en vano pregunta (bis)
por el Salvador (bis)
La embajada le traen qué pena (bis)
a la Virgen pura (bis)
de su buen Jesús (bis)
fatigado al calvario camina (bis)
con la cruz a cuestas (bis)
para darnos luz (bis)
Cristo llega al Calvario y los hombres (bis)
allí lo desnudan (bis)
con grande rigor (bis)
y en presencia de su Santa madre (bis)«
«Entre tantos, siete fueron
los dolores principales,
que con angustias mortales
a su corazón hirieron
todos juntos se sintieron
en sólo un Ave María”.
“Por vuestros siete Dolores
amparadnos Madre mía”.
“Un enfático decir
del venerable Simeón
le atravesó el corazón
para empezar a sentir,
de eso se puede inferir
que el dolor la afligiría”.

“Por vuestros siete Dolores
amparadnos Madre mía”.
“Con José su santo esposo
viéndose en gran conflicto
hubo de huir a Egipto
por guardar al Hijo hermoso,
cuando Herodes tan rabioso
al niño Dios perseguía”.
“Por vuestros siete Dolores
amparadnos Madre mía”.
“Perdido estuvo en el Templo
tres días el Hijo amado
y entre los sabios hallado
dando de su ley ejemplo,
en este paso contemplo
cuánto el dolor crecería”.

“Por vuestros siete Dolores
amparadnos Madre mía”.
“Siendo la vida y dulzura
se eclipsó la hermosa luz
viendo al Hijo con la cruz
por la calle de Amargura,
la luna en esta presura
en sangre se convertía”
“Por vuestros siete Dolores
amparadnos Madre mía”.
“Cuando en la cruz enclavadofue
mi dulce Redentor,
con indecible dolor
lo mirábais fatigado
y más cuando aquel soldad
con la lanza su pecho abría”.
“Por vuestros siete Dolores
amparadnos Madre mía”.
“En los brazos recibiste
a Jesucristo ya muerto,

y al verlo, cadáver yerto,
fue milagro no moriste,
en este paso tuviste
bien cumplida la agonía”.
“Por vuestros siete Dolores
amparadnos Madre mía”.

“Vuestro hijo sepultado,
quedaste, aurora del cielo,
sin alivio ni consuelo,
con corazón traspasado,
sólo el discípulo amado
vuestras fatigas sabía”.
“Por vuestros siete Dolores
amparadnos Madre mía”.

“Para memoria gloriosa

de dolores tan acerbos,
la religión de tus siervos
fundaste madre piadosa,
en ella vos sois la rosa,
madre, vida y alegría”.
Por vuestros siete Dolores
amparadnos Madre mía”.


Otra versión de «los Dolores»:

“Cuando Simeón el justo,
tomando el niño en sus palmas,
su muerte por nuestras almas
profetizando anunció.
¡Madre qué espada tan fiera
vuestro pecho traspasó! 
Haced que esta espada Madre…
también el pecho taladre
del que a vos os la clavó».
Cuando por salvar al Hijo
de impías persecuciones
ir de Egipto a las regiones
el Ángel os ordenó.

¡Madre qué espada tan fiera
vuestro pecho traspasó! 
Haced que esta espada Madre…
también el pecho taladre
del que a vos os la clavó».

Cuando al regresar del Templo
perdiste al dulce infante
y la luz de su semblante
tres días os eclipsó.

¡Madre qué espada tan fiera
vuestro pecho traspasó! 
Haced que esta espada Madre…
también el pecho taladre
del que a vos os la clavó».

Cuando al suplicio subiendo
por la cuesta fatigosa
de la vía dolorosa,
Jesús con vos se encontró.

¡Madre qué e ¡Madre qué espada tan fiera
vuestro pecho traspasó! 
Haced que esta espada Madre…
también el pecho taladre
del que a vos os la clavó».

Cuando cual manso cordero,
el Redentor inocente,
de cruz infame pendiente
en el Calvario expiró.

¡Madre qué espada tan fiera
vuestro pecho traspasó! 
Haced que esta espada Madre…
también el pecho taladre
del que a vos os la clavó».

Cuando en el casto regazo
que a Jesús vivo estrechara
que en su infancia le albergara
Jesús muerto reposó.

¡Madre qué espada tan fiera
vuestro pecho traspasó! 
Haced que esta espada Madre…
también el pecho taladre
del que a vos os la clavó».

Cuando los yertos despojos
que tiernamente abrazárais
y con lágrimas regábais,
la sepultura encerró.

¡Madre qué espada tan fiera
vuestro pecho traspasó! 
Haced que esta espada Madre…
también el pecho taladre
del que a vos os la clavó».


Había más versiones de los Dolores:

“Entre tantos, siete fueron
los dolores principales,

que con angustias mortales
a tu corazón hirieron
todos juntos se sintieron
en sólo un Ave María.
Por vuestros siete Dolores
amparadnos Madre mía.
Con José, su santo esposo, 

viéndose en grande conflicto
hubo de huir a Egipto
por salvar al hijo hermoso
Cuando Herodes tan furioso 
al Niño Dios perseguía
Perdido estuvo en el templo
tres días el hijo amado
entre los sabios hallado
dando su ley y ejemplo
En este paso contemplo
cuánto el dolor crecería.

Siendo la vida y dulzura
se eclipsó la hermosa luz
viendo al Hijo con la cruz
por la calle de Amargura,
la luna en esta premura
en sangre se convertiría”

En una cruz clavado
fue mi dulce Redentor
con indecible dolor
le mirabas fatigada
y más cuando aquel soldado
con lanza su pecho abría.
En los brazos recibiste
a Jesucristo ya muerto 
al verle cadáver yerto
fue un milagro no moriste
en este paso tuviste
bien cumplida la agonía.
Vuestro Hijo sepultado
quedaste Aurora del Cielo
sin alivio ni consuelo
el corazón traspasado
sólo el discípulo amado
uestras fatigas sabía».


Otra canción a la Virgen de los Dolores que se canta todavía:

“¡Oh, Virgen dolorosa
Madre querida,
Madre querida,
que velas por tus hijos
que no te olvidan,
que no te olvidan.
Te acuerdas Madre,
te acuerdas Madre,
a tus pies cuantas veces
recé la salve,
recé la salve,
del mundo en los peligros,
del mundo en los peligros,

ay no me dejes,
ay no me dejes,
a recibir mi alma,
ven en mi muerte,
a recibir mi alma,
ven en mi muerte,
que sólo quiero,
que sólo quiero,
asido de tu manto,
subir al cielo,
subir al cielo.
Famorca te saluda,
Famorca te saluda,
como a su madre,
como a su madre,
y tu nombre repiten,
y tu nombre repiten,

montes y valles,
montes y valles,
madre adorada,
madre adorada,

no olvides a tus hijos
que más te aman,
que más te aman
«

El “cumplimiento pascual” se hacía el día de la Virgen de los Dolores, en vez de en Semana Santa, para que el sacerdote pudiera compaginar el cumplimiento pascual de los vecinos de Famorca con el de los demás pueblos y, también, porque el día de Jueves Santo el sacerdote sólo podía celebrar una sola misa.

SAN JOSÉ

Para San José también se hacía fiesta, y venían hasta los músicos a tocar. Además, como en casi todas las casas había Josés, era un día que se celebraba como una fiesta grande, y los mozos iban con un acordeón cantando de casa en casa.

La imagen del santo se puso en la iglesia entre 1742 y 1758.

La noche de antes de San José, en todas las casas era costumbre hacer buñuelos de calabaza. Además, en las casas donde había un José, la mujer de la casa preparaba una mesa con pastas, buñuelos y alguna otra cosa para picar, y a lo largo de todo el día, la gente del pueblo pasaba por la casa a felicitarles. La costumbre de ir a felicitar el santo y tomar unas pastas, se hacía también cuando se celebraba un santo de los más conocidos (Vicente, Desamparados, Carmen, Asunción, etc.), pero cuando más se hacía era en el día de San José.

Todavía en los años cincuenta, en ese día, los mozos iban cantando por el pueblo con guitarras y , a veces, con acordeón, y pasaban por todas las casas donde vivían Josés y les iban dando buñuelos que iban colocando en una caña.

También recibían huevos e higos, que iban colocando en una cesta. Casi siempre, los huevos, los higos y los buñuelos se los daban después a alguna de las familias pobres del pueblo.

En los años veinte, de vez en cuando, aunque no fuera ninguna fiesta en particular, venían al pueblo mozos que sabían tocar la acordeón y se celebraba baile con la música de la acordeón.

Para la novena de San José se cantaba:

“Oh, José, oh José,
de la iglesia patrono,
padre amante de su fundador
no la dejes, no la dejes,
en triste abandono
sálvala, sálvala, sálvala,
del imperio furor,
del imperio furor.

Nuestras vidas sus tiernos albores,
deslizaban su dulce inocente,
y escuchábamos interiormente
la voz de un encanto celestial,
esa voz nos condujo a tus plantas,
ya nos tienes aquí reunidos,
para ti todos nuestros latidos,
para ti nuestro amor filial.
Oh, José, oh José,
de la iglesia patrono,
padre amante de su fundador
no la dejes, no la dejes,
en triste abandono
sálvala, sálvala, sálvala,
del imperio furor,
del imperio furor
«.

FIESTAS ANTIGUAS

En 1860, en el Interrogatorio que le remitían al ayuntamiento, se contesta:
“Hay tres días de fiestas civiles y religiosas anuales en los días 7, 8 y 9 de agosto, y otras dos en los días 19 de marzo y 28 de agosto, que costean por tanda concejil todos los vecinos a excepción de los pobres de solemnidad.” (El día 28 de agosto es San Agustín.)
En 1860, San Agustín era día festivo . No tengo noticias de cómo se celebraba. La imagen de este santo se puso en la iglesia a finales del siglo XVIII. Unos años después, dejó de celebrarse esta fiesta.

En 1860, el 17 de enero, San Antonio Abad, también era día festivo. Ese día, según relataban los sacerdotes, las caballerías sólo salían de casa para beber agua, y no transportaban nada de carga (En 1948, también se hacía constar que los animales no trabajaban).

En 1732 ya existía la imagen de este Santo en la iglesia.

En la iglesia, hasta el siglo XIX, no había imágenes de las vírgenes de los Desamparados, ni de los Dolores, ni del Rosario, y en 1860 tampoco las citaban. Probablemente las fiestas de estas vírgenes no se celebraron hasta fines del siglo XIX.

OTRAS FIESTAS RELIGIOSAS

-La Candelera. El día 2 de febrero se celebraba la Candelera o Candelaria. Se celebraba misa y se encendían unas velitas pequeñitas.

-El día del Corpus Christi era el día en que hacían la comunión los niños, y salían en procesión.

-El día de Todos los Santos, todas las familias iban al cementerio y llevaban flores a los difuntos de la familia. En las casas se ponía una lamparilla el día 2 de noviembre para acordarse de los difuntos.

CUARESMA Y SEMANA SANTA

El Miércoles de Ceniza se hacía misa y al acabar la misma, iban pasando las personas por el altar y se les hacía una cruz con ceniza en el pelo. Se guardaba ayuno y abstinencia tanto el Miércoles de Ceniza como todos los viernes de Cuaresma y también el Jueves Santo.

Todos los jueves de Cuaresma había sermones en la iglesia, e incluso durante algunos años había sermones todos los días de la Cuaresma. Los sermones se hacían a las ocho de la tarde, y a él acudían todos los hombres y mujeres del pueblo. Primero rezaban el rosario y, después, desde el púlpito, el sacerdote decía el sermón y luego cantaban una canción que era especial para estos días de sermones.

El Domingo de Ramos, solamente los hombres llevaban ramas de olivo, y los niños no llevaban nada. Acabado el día y una vez bendecidas las ramas, éstas se ponían en los balcones o se guardaban durante todo el año dentro de casa.

Muy antiguamente, el Domingo de Ramos, el sacerdote iba recorriendo el pueblo acompañado de dos monaguillos que iban tocando una campanilla, y de cada casa le iban dando aceite. Más tarde, ese mismo domingo, algunos hombres del pueblo eran los que recorrían el pueblo solicitando aceite para el sacerdote y llenaban una o más tinajas que luego se las daban a él, y años después se hacía lo mismo, pero el día de la Virgen de los Dolores. Esta costumbre duró hasta principios del siglo XX.

En Semana Santa, y también algún día de la Cuaresma, se hacía Vía Crucis. Lo hacían desde la iglesia hasta el Calvario que es donde está el cementerio. A los Vía Crucis no asistía el sacerdote, había una señora que iba recitando las letanías, y se iban haciendo las paradas de las catorce estaciones siempre en los mismos sitios. 

Mientras se caminaba se iba cantando, y una de las canciones más cantadas era:
“Por vuestra pasión sagrada,
¡oh adorable Redentor!,
salvad el alma apenada
de este pobre pecador.
Jesús víctima escogida
es condenado a morir
para darme eterna vida
quiere tal suerte sufrir.
Por vuestra pasión sagrada,
¡oh adorable Redentor!
salvad el alma apenada
de este pobre pecador”

La salpassa o sarpassa, aunque tradicionalmente se hacía el Miércoles Santo, desde hace mucho tiempo se hacía el Martes Santo para que el sacerdote pudiera hacer la salpassa en otros pueblos.

El Jueves Santo era el día más importante de la Semana Santa. Se celebraba una misa solemne y por la noche se acudía a la iglesia otra vez a velar el monumento. La gente se acercaba a la imagen de Cristo crucificado y le besaba los pies. Tanto el Jueves Santo por la noche como el Viernes Santo, también por la noche, se cantaba “la Pasión”, que los mayores del lugar recuerdan como una canción muy bonita que iba relatando la Pasión de Cristo. Pasado el Jueves Santo, se tapaban las imágenes de la iglesia.

El Viernes Santo, la gente iba a trabajar al campo, y volvía pronto, para acudir a la iglesia a los Oficios. Además de todos estos actos religiosos, el viernes, tanto por la mañana como por la tarde, se iba en procesión.

Durante el Jueves Santo y Viernes Santo, no sonaban las campanas, en señal de duelo, y para avisar de los toques iban los monaguillos por todo el pueblo, llevando una especie de matraca, y a gritos señalaban si se trataba del primer toque, del segundo o del tercero. Decían así: “El primer toc als oficis….”. La matraca era como una tabla con asas laterales en las que había anillas, y al girar la muñeca a ambos lados varias veces, las anillas iban golpeando sobre la madera.

El Sábado Santo ya se celebraba la Resurrección de Cristo. Sobre las diez o las once de la mañana comenzaban a repicar las campanas de la iglesia, y los niños y niñas del pueblo iban en grupo, por todo el pueblo, de casa en casa, cantando.

 Llevaban unas mazas de madera y golpeaban las puertas con la maza al tiempo que cantaban:
“Cuquets i cuquetes eixiu del caixó
que el Nostre Senyor ja ha pres la Passió”

o bien:
Cuquets i cuquetes eixiu del forat
que el Nostre Senyor ja ha resucitat”


o bien:
“Cuquets i cuquetes eixiu del riu
que el Nostre Senyor ja está viu”

Después, las señoras salían de las casas gritando y corriendodetrás de los niños, quejándose de que les golpeasen en la puerta.

La canción de “Cuquets i cuquetes” la recoge Salvador Seguí como canción de la Salpassa de Famorca. Esta misma canción es la misma que cantaban los niños cuando hacían la Salpassa.

El Domingo de Gloria era el primer día que se rompía el ayuno y se comía una comida especial. Este día era el que se estrenaba ropa nueva y el domingo por la tarde se iba ya a comer la mona al campo. Para este día y los sucesivos se hacían pastelitos especiales que les llamaban “pastissos de gloria”.

En la iglesia, el Domingo de Gloria se cantaba una canción que decía:
El Domingo
de Pascua brillante
de Pascua brillante
con el sol radiante
con el sol radiante
con el sol radiante
al amanecer…”

LA SALPASSA

La salpassa o sarpassa, como se conoce más corrientemente en Famorca, aunque tradicionalmente se hacía el Jueves Santo o el Miércoles Santo, desde hace mucho tiempo se hacía el Martes Santo para que el sacerdote pudiera hacer la salpassa en otros pueblos. 

El sacerdote pasaba por las casas e iba bendiciendo cada una de las casas del pueblo y recogiendo los donativos. Cuando iban por la calle, uno de los monaguillos iba tocando una campanilla para avisar a las casas de que llegaban. Toda la familia esperaba en la entrada de la casa y cuando entraba el sacerdote se arrodillaban, y permanecían arrodillados hasta que salía el sacerdote. Llegaba el sacerdote con dos monaguillos y entraba en la casa, y les daba a besar un crucifijo. Un monaguillo llevaba una caldereta con agua bendita y el otro el “salpasser” o “sarpasser”, que solía ser un manojo de pieles anudado o bien una bola de hojalata perforada con una esponja en el interior. En el vestíbulo de la casa la mujer preparaba una mesita cubierta con un mantel blanco bordado, o con una toalla si no había manteles. Encima del mantel se ponía un vaso de agua y, a su lado, un platito con un poco de sal, y otro plato con dos huevos. Muy antiguamente se ponía sobrasada también. Los monaguillos ponían un pellizco de sal en el vaso de agua, y el sacerdote vertía parte del agua del vaso en la caldereta, y mojaba el “salpasser” en la caldereta y lo sacudía bendiciendo la casa. Los que vivían en la casa no hablaban nada con el sacerdote. Los monaguillos estaban en la calle tocando una campanilla mientras el sacerdote bendecía la casa. Al final, un monaguillo cogía los huevos y se los llevaba en una cesta. Al acabar la bendición la sal del plato se extendía por el corral y con el agua que había sobrado se mojaban las paredes de la casa.

A veces, en vez de monaguillos iban varios niños. Otras veces en vez de llevar campanilla los niños, el sacerdote llevaba una especie de matraca que hacía sonar. Muchas veces mientras el sacerdote estaba dentro de la casa, los niños con una piedra cada uno golpeaban en el suelo de la calle (y antiguamente golpeaban las puertas) y cantaban la canción de “Cuquets i cuquetes”. Con frecuencia, días después de la salpassa, el sacerdote y los niños se iban al campo, y allí se comían lo que les habían dado en las casas.

Esta fiesta se sigue haciendo, aunque con aguna modificación, ya que no hay monaguillos y no se cantan canciones ni se regala nada al sacerdote.

PASCUA GRANADA

Para Pentecostés, (cincuenta días después de Pascua) se celebraba la «Pascua granada» y se solía salir al campo a comer una paella o se juntaban para comer en familia o con amigos.

SAN JUAN

Para San Juan muchas veces se hacían hogueras. Se hacía una o dos, en la Plaça de la Font o en la Replaceta. Para hacer las hogueras se ponían matas de manzanilla y, una vez encendidas, los niños saltaban por encima de ellas. Otras veces se quemaban sillasviejas y algún mueble.

En la postguerra era frecuente hacer un gran “ninot”, al que se vestía con ropas viejas y se rellenaba de paja y de escobas viejas. Este ninot lo quemaban en la Plaça de la Font o en la Replaceta.

Era corriente hacer moragas en las calles. Las moragas se hacían amontonando matas verdes de garbanzos y les prendían fuego. Los garbanzos se iban tostando y, luego, con un palito se iban sacando de la hoguera y allí mismo se comían.

La noche de San Juan, la gente salía a la calle, y cantaban, bebían y estaban de fiesta hasta tarde.

Los chicos y las chicas jóvenes se permitían alguna licencia esa noche y gastaban alguna broma o iban a robar fruta a algún frutal o algo así.

Desde antiguo había una tradición de que, en la noche de San Juan, las chicas jóvenes se tenían que mojar el pelo en varias fuentes y luego se revolcaban por los bancales que tenían forraje en la creencia de que así no se les caería el pelo.

También ese día la gente se iba a lavar los ojos a las fuentes. Otra tradición de ese día era que las chicas jóvenes cogían claveles silvestres con pinchos, y cada una cogía un ramo, y a cada clavel le daban el nombre de un chico y le pegaban un papel. Luego quemaban las flores de los claveles y el tallo lo ponían debajo de la cama, y al día siguiente habían florecido de nuevo. El nombre del chico correspondiente al clavel que más había florecido, era el nombre de aquél al que le gustaba la chica que había cogido los claveles.

Actualmente no se hacen hogueras.

ROMERÍA DE AGRES

La gente de Famorca iba con frecuencia a la romería de la Virgen de Agres, aunque estaba muy lejos. Iban a pie o en mulo, e iban y volvían en el día. Se tenía mucha devoción a la Mare de Deu de Agres. La fiesta se celebra el día 7 de octubre. La leyenda cuenta que cuando se incendió la iglesia de Santa María de Alicante, el 31 de agosto de 1484, una nube fue hacia la sierra de Mariola y en la nube iba la Virgen. Después, la Virgen se le apareció a un pastor llamado Gaspar Tomás, y el pastor que era manco, recuperó el brazo que le faltaba. Cada año se escenifica el milagro.

CARNAVAL

A estas fiestas se les llamaba Carnestoltes. En los años veinte o treinta, los jóvenes y los chiquillos, y algún mayor, se pintaban la cara con hollín o con betún, y se ponían ropas viejas o trapos por encima, o bien las mujeres se vestían de hombre y los hombres de mujer. Otras veces se ponían medias de mujer en los brazos, o caretas de las de coger miel, o se vestían con un saco encima, etc. Se iba por las calles y de casa en casa haciendo tonterías. Una costumbre frecuente era que los chicos y chicas subían a Fageca disfrazados.

Para Carnaval era costumbre hacer los “tanos”, que era entrar en las casas cuando no había nadie y revolver todo lo que había por allí, tirándoles las sillas o amontonándoselas.

Se cantaba una canción relativa al Carnaval:
“Carnestoltes moltes voltes
i Nadal de mes en mes,
Pascua de vuit en vuit dies,
Cuaresma no tornes més”


El día más importante del Carnaval era el martes de Carnaval. Ese día todo el mundo se lo tomaba como festivo y, si descubrían que alguien había ido a trabajar a los campos, entre varios mozos del pueblo lo cogían y lo envolvían con una “aixàviga” y lo llevaban al bar donde tenía que convidar a los que estaban de fiesta. Después de la guerra, a pesar de haberse prohibido los disfraces, la gente del pueblo se seguía disfrazando y también celebraban el martes de carnaval, al que llamaban “día de l´aixàviga”.

LA MONA

Tanto el Domingo de Gloria como el Lunes de Pascua, los niños y los jóvenes se iban a comer la mona al paraje de la Cova, y solían ir a la parte de abajo, a donde están las cuevas. Iban allí poco después de comer, y merendaban allí y bailaban y jugaban, y, al anochecer, volvían. A veces también se llevaba conejo con tomate, o sobrasada o jamón. A veces los niños iban a comerse la mona cerca del cementerio, por los pinares. Muchas mujeres iban con los niños, pero los hombres no iban nunca.

El lunes iba menos gente a comerse la mona que el domingo. La mona del lunes era un poco menor que la del domingo. La forma de la mona era muy parecida a la actual y también tenía un huevo duro.En el campo, se jugaba al “rogle” (el corro) y a otros juegos de niños. También se les decía a los niños de menos edad que “había que buscar el zapatito de la virgen, que se había perdido”, aunque esto a veces se hacía el mismo domingo de madrugada.

Era costumbre romper el huevo duro en la frente de otro, y se cantaba:
Ací em pica
ací em cou
ací trenque l´ou”


Cuando se volvía de comer la mona se cantaban las siguientes canciones que ya se cantaban en el siglo XIX:
“Ja venim de berenar
hem chuat a la rebasa
mos hem begut tot as vi
i hem trencat sa carabasa.
De hui a l´any que ve
que puguem tornar
a la Foya Rotja
que fa bon estar”

O bien esta otra versión:
“Ja venim de berenar
hem jugat a la replaça
ens hem begut tot el vi
i hem trencat la carabassa.
Ay, xumbalà,
de cataxumbalà
ay, xumbalà
del polissó,
ay, xumbalà,
les xiques guapes,
i les lletges al racó”


Durante todo el año, muchos domingos, las madres con los niños, y también los jóvenes, se iban a merendar a la Font dels Noguerets y, a veces, a la Font de l´Olivera, y allí jugaban y cantaban, y pasaban la tarde.

NAVIDAD

Para Navidad, se ponía un belén en la iglesia, con figuritas de barro cocido. Se ponía junto al altar mayor, aunque, a veces, se ponía también en la calle, junto a la entrada de la iglesia. Durante todas las navidades se iba a la iglesia a rezar el rosario y a cantar villancicos.

Para Nochebuena, no se solía hacer mucha fiesta. Para Nochebuena, la cena no era muy especial, se solía asar una ristra de morcillas. Los niños trasnochaban, y se iban a jugar a las cartas a alguna casa, o iban a jugar a la calle, o a gastar bromas a los vecinos como tocarle en el picaporte, y poco más. A veces, hacían “xamelles”, que eran una especie de teas que se hacían con espliego bien apretado, y les prendían fuego y las hacían girar verticalmente, e iban por todo el pueblo cantando y esparciendo el olor a espliego quemado.

La comida del día de Navidad sí que era extraordinaria, y se juntaba toda la familia. Acabada la comida pasaban los hijos, de mayor a menor, y cada uno decía: “Molts anys que celebrem el naciment del senyor”, al tiempo que besaba la mano de la madre y recogía la propina (“les estrenes”), después iban al padre y repetían la operación uno por uno, besándole la mano, y también recibían “les estrenes”. Después los niños iban a que los “estrenaran” (que les dieran propina), e iban a casa de sus padrinos y de sus abuelos. Llevaban una bolsita de tela que les había hecho su madre para guardar el aguinaldo. Iban a casa del abuelo o del padrino y desde fuera decían: “Ave María Purísima”. Les respondían desde dentro. “Sin pecado concebida”, y pasaban a hacer la misma operación que con los padres.

Muchas veces, después de recibir “les estrenes”, se juntaban varios niños e iban por el pueblo, de casa en casa, cantando para pedir el aguinaldo (“asguinaldo”). Iban con panderos, zambombas, flautitas, y raspando en garbillos o botellas granuladas. Les daban cosas de comer: huevos, higos, pan, sobrasada, chocolate, o cualquier cosa, que luego les servía para merendar otro día. Una de las canciones que cantaban era:

“Donem l´aguinaldo
si m´el té que donar
en esta sistella
m´el té que posar”


A veces, también iban los hombres y los jóvenes, e iban cantando con guitarrones de puerta en puerta, y llevaban una cesta donde les iban poniendo pastas en casi todas las casas.


En los años cuarenta y cincuenta, en Nochebuena iban casi todas las familias del pueblo a cenar al bar del tío Torret, y cada uno llevaba su propia cena. El mayor lujo en comida era cenar un trozo de sobrasada y un par de huevos fritos, y ese día la gente procuraba llevar buena cena al bar, para que vieran que no pasaban necesidad, aunque al otro día no tuvieran qué comer en casa.


Para Nochevieja nunca se hizo mucha fiesta. Era típico hacer buñuelos de viento ese día. Desde hace unos pocos años es costumbre tomarse las uvas con las campanas del reloj de la iglesia, y está bastante animado el pueblo, porque acude mucha gente de fuera y se llenan casi todas las casas.


Para Reyes también se hacía fiesta para los niños. A principios de siglo, la noche de Reyes una persona se vestía con grandes telas, se ponía guantes y se tapaba la cara con un trapo negro, e iban llevando los regalos por las casas donde había niños. También repartía caramelos.


Antes de la noche de Reyes, los niños preparaban un capacito con paja y algarrobas para los camellos. En una cesta pequeña “los Reyes” dejaban los regalos, que consistían en caramelos, guitarritas de dulce o castañas.


En los años sesenta, tres personas se vestían de reyes magos, uno de ellos pintado de negro, y llevaban tres mulos y en las albardas transportaban los regalos de los niños, que los iban recibiendo cuando pasaban los que hacían de reyes por delante de sus casas. Los padres anteriormente les habían dado los regalos a los reyes. A veces, con una escalera, iban poniendo los regalos en los balcones.


En la noche de reyes se apagaban las luces de la calle y se iluminaban con las antorchas (“xamelles”) que llevaban los niños.


Actualmente, en la iglesia se hace la entrega de los regalos por tres personas vestidas de Reyes Magos. Los Reyes vienen por el Ramal, acompañados de gente con antorchas y de los pajes. Después del acto, muchos vecinos del pueblo se juntan para comer el roscón colectivamente, acompañado de chocolate a la taza.

Año 2008



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